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domingo, 22 de enero de 2012
Dos refuerzos, al menor riesgo
Dos refuerzos, al menor riesgo -
Límites. Los límites hicieron mucho más previsibles los movimientos. Cuando la AFA redujo de cuatro a dos el cupo para los refuerzos de verano obligó a los dirigentes a volverse más selectivos y, a la par, cubrió con un velo proteccionista las tesorerías. Frenó, aunque sea un poco, tanto despilfarro. Antes que traer por traer, mejor quedarse con lo que se tiene. Lo primero que hizo Boca, el campeón, fue asegurarse la continuidad de Rolando Schiavi. Lanús, por ejemplo, blindó a Mauro Camoranesi. Racing se desvivió por Teo Gutiérrez. Y Estudiantes estiró por seis meses el retiro de Juan Sebastián Verón. ¿Vélez? Ató con nudos de mil vueltas al Burrito Juan Manuel Martínez y a Augusto Fernández. Godoy Cruz les bajó las barreras a Diego Villar y al goleador del fútbol argentino, Rubén Ramírez.
La mayoría de los dirigentes quieren planteles más chicos. Dicen que el ideal sería, a lo sumo, con 25 nombres, como ocurre en Europa, incluso entre los más poderosos. Más sería un exceso, pese a que el calendario marque doble o triple competencia. Después termina acumulándose cantidad, muchas veces, sin relieve. Vaya el caso de Independiente: la dirigencia encabezada por Javier Cantero se encontró en plena crisis financiera con un grupo de casi 40 jugadores. Varios ya se fueron y, como contrapartida, apenas contrató a Ernesto Farías.
Conclusión: se achican los márgenes del riesgo. Como los Rojos, Boca también intentó "satisfacción garantizada" y hasta se dio el lujo de quemar una de las plazas para el Clausura con Santiago Silva, que al haber jugado torneos locales en Vélez y en Fiorentina en menos de un año, sólo defenderá la camiseta de los xeneizes en campeonatos internacionales. River, con urgencias distintas, se trajo a un campeón del mundo: David Trezeguet. Vélez repatrió a Federico Insúa, campeón con los xeneizes y los Rojos, y volvió a abrirle las puertas a Mauro Óbolo, un hombre de la casa. En horas en las que Racing negocia por dos peso pesados, Humberto Suazo y Cata Díaz, se encontrarán más casos en la grilla. Nada de aventuras.
La medida también achicó el mercado interno. Los apellidos, al menos por ahora, ya no van y vienen con la frecuencia de antes. Además, la crisis europea empañó la vidriera de América del Sur. Muchos quieren liberar cupos y no pueden. Pero ese ya es otro asunto.
Desde los cuatro costados se sugiere un cambio inminente en el formato de las competencias. Cobra fuerza, entonces, la vuelta a los torneos largos, con el sistema de dos ruedas. Como hace algún tiempo se sugirió en estas líneas, habría que preguntarse, entonces, si no convendría que el mercado de pases se abriera una sola vez al año. Sería otro paso práctico hacia la teoría de los proyectos, los planteles estables y el conocimiento interno. El fútbol argentino ya no está para grandes riesgos.
fuente: la nacion
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