sábado, 21 de enero de 2012

LA IMPRONTA DE EQUIPO BRAVO QUE FIJO EL COCO AUN NO SE VIO -




LA IMPRONTA DE EQUIPO BRAVO QUE FIJO EL COCO AUN NO SE VIO -
En Mardel, Racing estuvo lejos de la cresta de la ola

La llegada de Alfio Basile instaló en el imaginario popular la idea de un Racing arrollador que no admite un segundo puesto y que supone que un subcampeonato no es otra cosa que un fracaso. Por eso, muchos hubiesen imaginado una Academia volviendo a Buenos Aires con un titulito de verano como el quedó en manos de River. Para bajarle el telón a la pretemporada, todavía le queda el vermouth que jugará con Independiente, pero la imagen del equipo de del Coco en su versión marplatense fue bastante pobre.
No por el empate y derrota exclusivamente -ya lo avisó el entrenador tras el 1 a 1 con Estudiantes: “los que analizan solo por los resultados son boludos”-, sino porque el equipo mostró algunas falencias, que a la hora de extrapolar un rendimiento imaginario al Clausura que se avecina, no promete un buen horizonte. El jueves, River le sacó varios cuerpos de ventaja y cuando en la segunda parte Racing mejoró, no le alcanzó para imponerse como esos equipos protagonistas.
Basile tiene una cuestión a favor: las preparaciones de los equipos son distintas y la de Racing en particular tiene una carga física que acaso repercutió en el rendimiento personal de cada jugador. En otras palabras, que estaban todos duros por la exigente “paliza” del preparador físico Carlos Dibos.
Pero al margen del atenuante, el 1 por 1 de la Academia no pasa de la media esperada. El problema en su funcionamiento puede radicar en la “improvisación” por ausencias para cubrir un puesto y su efecto en cadena. Sin caerle en responsabilidades puntuales, la utilización de Iván Pillud como mediocampista por la derecha en lugar de Patricio Toranzo, implicó que marque la punta derecha Marcos Cáceres, quien en realidad se desempeña como central. Entonces, al no funcionar Pillud, la tarea de Cáceres quedó más expuesta y Matías Cahais debió salir sobre su costado más veces de lo esperado y así, contra River, se desniveló el fondo con frecuencia.
Racing, entonces, no tuvo dinamismo. La filtración del medio esparció el agua hasta el fondo y el barco perdió flote. No lo tapó el agua porque Sebastián Saja tuvo un buen rendimiento individual, pero fue suficiente para que River se aprovechara.
Es que la “dureza” del verano repercutió en algunos en particular, más allá de las improvisaciones del puesto. El caso testigo de esta particularidad, es Teófilo Gutiérrez quien apenas logró destacarse cuando se encargó de patear el penal. El colombiano entró reiteradas veces en posiciones fuera de juego y no mostró la chispa que lo caracteriza en cancha.
A Lucas Licht le costó cada subida por su andarivel y Lucas Castro no consiguió ser explosivo: varias veces se tropezó con la pelota. Los ingresos de Bruno Zuculini y Luciano Aued, no cambiaron los planes, pero el hincha de Racing no debería preocuparse: la Academia no tiene que salir al mercado en busca de un nuevo equipo, apenas tiene que esperar que la tarea de Dibos concluya y el Coco grite en cada práctica para lograr lo que pretende.

fuente: diariopopular

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